Cartas

 

En Diciembre-Enero de 1977, el IEME publicó el boletín especial "...EN LA BRECHA" dedicado íntegramente al Padre Luis García Castro, con cartas escritas por él, principalmente a su madre. En ellas cuenta el cada día de su vida siendo, en numerosas ocasiones, verdaderos estudios antropológicos africanos sobre el país al cual dedicó casi 20 años de su corta pero intensa vida, ya que escribir era una de sus pasiones preferidas, a la que dedicaba el tiempo que podía.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Esta recopilación de cartas está dividida en varias secciones:

1. FELIZ NAVIDAD.

2. LO DIJO LA PRENSA.

3. ...LE LLAMABAN "BEMBE".

4. I. EUFORIA MISIONERA.

5. II. EL CAMBIO Y LAS DUDAS.

6. III. ROTURANDO CAMINOS NUEVOS.

7.  ...Y CAYÓ EN LA BRECHA

8. TESTIMONIOS

9. ¿DÓNDE ESTÁ DIOS?

 

Pero, sin duda, una de los escritos más significativos de este boletín es su última carta escrita a su madre, similar en contenido a las escritas en esta fecha a sus hermanas y hermanos (REGINA, DOLORES, RICARDO, CÉSAR, PEPE y ESPERANZA), y en la que expresa su deseo de tener un sobrino que se llamase como él, Luis García, ya que aún no lo había en la familia. Posteriormente, en mayo de 1977 ese sobrino nacería (soy yo), viajando en febrero de 2004 a Moçambique para visitar su tumba y los lugares donde más vivió, tras contactar con uno de sus compañeros que todavía permanece en el país:

 

ÚLTIMA CARTA (Julio de 1976)

Querida mamá: 

He recibido tu carta que me escribiste a primero de julio. Veo que mis cartas llegan muy atrasadas. Pero llegan. Ya estaba ansioso por recibir la tuya. Tu carta es toda optimista y me das todas las bendiciones habidas y por haber. Gracias. Eres la madre más maja y valiente que me he echado a la cara. Nadie te gana en generosidad y por eso el Señor te da siempre un ciento por uno. Bendito sea Dios mil veces. Amén. 

Mamá: soy simplemente feliz con todo esto y me encuentro como el pez en el río. Sigo con muchas ganas de ser cura y sigo sin tener tiempo para casarme. Sólo pido a Dios un sobrino que se llame Luis García, que aún no lo hay ¡Fíjate que poco ambicioso soy para las cosas del mundo!

Espero que en el cielo charlaremos a gusto porque, como ves, en este puñetero mundo vivimos con prisas y no hay tiempo para nuestras cosas. Déjalo. Da mucha más felicidad dar que recibir. Porque el que da, da y recibe alegría. Y, ¿qué más queremos mamá?, esa es la vida. El egoísmo es la muerta, o sea, el pecado. Por ahí no nos cogerán. Cuando nos muramos diremos: MISIÓN CUMPLIDA. ¿Qué has hecho? Pues, nada especial. Alegrar todo lo que he podido a los demás, dando golosinas para el cuerpo y para el alma. Se pasó la vida  así de corriendo...Pasa. Dirá Dios. Amén.

¡Qué pena que no tengas aún setenta años! te venías conmigo. ¡Ay, mis viejas si te vieran! te morías de gusto. Puedes venir aún una temporadita. ¿Por qué no? Saca pasaporte. Y regresamos juntos. Un billete de ida y vuelta por cuarenta y cinco días y ya está. En quince horas nos presentamos en Moçambique. ¡Ánimo! Vete ahorrando. Eso no será problema. Venderemos manzanas caramaledas en la puerta del metro. No te faltaría nada. Tenemos médicos y enfermeras -monjas-. Y comiditas apropiadas. ¡Ja, ja...! Vale. Va en serio. No es nada imposible, ¡Ay, que sorpresa será!

 Eres tremenda. Tu carta me ha tranquilizado mucho. Eres la mujer fuerte de la Biblia. Ya no estoy cojo, ya no tengo parásitos y ya no tengo nada en las manos ni en las plantas de los pies. Milagro. Gracias a Dios. Y peso 75 kilos. Estoy guapo y elegante. Como nunca. Recuerdos a todos y abrazos. Te quiere. LUIS.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Posteriormente, en el año 1996, y bajo la coordinación de José Javier Rotellar Aguirre, el IEME publicó para la propia institución un libro que bajo el título "PADAWA, Historia del Grupo del IEME en Mozambique para andar por casa. TETE-BEIRA-MAPUTO 1996" recopila numerosas cartas de los misioneros del IEME en Moçambique. Es la historia de todo lo bueno y malo que pasaron muchos de los misioneros destinados a misión en este país. La publicación esta dedicada al Padre Castro, tal y como aparece al comienzo de la misma:

 

"En homenaje de sincera gratitud a Luis García Castro, sujeto importante de esta historia, como protagonista y como narrador de la misma".

 

Y es que, la verdad, muchos de estos escritos recogidos en este libro fueron realizados por él durante su estancia en los lugares de misión, al igual que el resto de testimonios de otros muchos misioneros.

 

El libro se divide en varios capítulos:

 

PRÓLOGO

PADAWA, PADAWA! PADAWA MBANI?

I) SEMENTERA ILUSIONADA Y NUEVOS CAMPOS DE TRABAJO (1954-1967)

II) NEGROS NUBARRONES Y TORMENTA DESOLADORA (1968-1974)

III) Y TRAS LA TORMENTA...NUEVA SEMENTERA! (1975-1994)

 

En este último capítulo se incluye un apartado que bajo el título "MUERTE DE CASTRO" cuenta lo ocurrido al Padre Castro aquel fatídico 6 de Agosto de 1976.